Tres
semanas
Mi dulce Anabeli, ya llevo un año
y tres semanas sin sentir tu aliento en mi cara.
Sin tus besos cálidos.
Sin tus abrazos sensuales.
Y tardaré mucho tiempo sin recibir
noticias tuyas, ni tu las mías.
¡Es tan larga la distancia!
Serán más de cinco largos años
sin volver a verte en persona.
¡Interminables!
Dos años de estudio, uno de
viaje de vuelta más dos semanas para la descompresión,
control de virus y bacterias.
Y si no hay inconvenientes ya podremos
fusionar nuestros cuerpos impacientes.
Estoy guardando todos los besos que no
te puedo dar en el fondo del más grande de mis corazones. Los
alimento cada noche con mis sueños, para que crezcan, para dártelos
luego todos juntos, y ahogarte de amor y deseo.
Los humanos no podrían quererte como
yo, porque solo tienen un corazón en su pecho.
¡Sorprendente cariño!
Eso si, es muy grande. Tienen dos
pulmones también grandes, dos riñones, un hígado y lo más
sorprendente es su intestino de casi doce metros.
¡Alucinante!
Por lo visto su alimentación es tan
sofisticada que un intestino belisiano sería incapaz de
completar una digestión terrícola.
No paran de sorprenderme por su
tecnología avanzada.
Para observarlos sin ser visto he
instalado un sistema de vigilancia completo, en la entrada de un gran
centro comercial y he aparcado lo más lejos posible, hasta donde
alcanza mi frecuencia de onda, con un pequeño margen de maniobra por
si hay interferencias,
No te preocupes, aunque estoy cerca de
multitudes de personas, vivo lo suficientemente apartado, en una zona
solitaria y tranquila, totalmente mimetizado con el entorno.
Pronto comenzare la metamorfosis
artificial, para poder incorporarme a la riada humana.
Lo primero será conocer el centro
comercial y las costumbres humanas. Cosa imposible con mi aspecto
belisiano.
¡Qué feos son los terrícolas!
Me costará mirarme a un espejo sin
infartar de espanto..
El bullicio en las puertas de la tienda
es enorme, aleatorio, desordenado.
Transportan sus preciadas compras en
bolsas de un material desconocido, plástico se llama.
Hay que estudiarlo a fondo. Conociendo
la inteligencia terrícola seguro que es un material de lo más
biogradable, ecológico, natural y barato.
Creo que llevaré una muestra a Belisia
para estudiarlo a fondo. Hay bolsas de gran variedad de colores y
tamaños, cariño.
Todas muy feas.
Otra cosa sorprendente de este
fantástico planeta son los sistemas de transporte.
Pero ya te contaré otro día, amor
mio. Ahora tengo que dejarte, porque tengo muchos controles que
revisar detenidamente y comenzar la metamorfosis.
Te amo, te amo, te amo te amo te amo
teamo teamooooo
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