sábado, 23 de septiembre de 2017

3. Tres semanas

Tres semanas

Mi dulce Anabeli, ya llevo un año y tres semanas sin sentir tu aliento en mi cara.
Sin tus besos cálidos.
Sin tus abrazos sensuales.
Y tardaré mucho tiempo sin recibir noticias tuyas, ni tu las mías.
¡Es tan larga la distancia!
Serán más de cinco largos años sin volver a verte en persona.
¡Interminables!
Dos años de estudio, uno de viaje de vuelta más dos semanas para la descompresión, control de virus y bacterias.
Y si no hay inconvenientes ya podremos fusionar nuestros cuerpos impacientes.
Estoy guardando todos los besos que no te puedo dar en el fondo del más grande de mis corazones. Los alimento cada noche con mis sueños, para que crezcan, para dártelos luego todos juntos, y ahogarte de amor y deseo.
Los humanos no podrían quererte como yo, porque solo tienen un corazón en su pecho.
¡Sorprendente cariño!
Eso si, es muy grande. Tienen dos pulmones también grandes, dos riñones, un hígado y lo más sorprendente es su intestino de casi doce metros.
¡Alucinante!
Por lo visto su alimentación es tan sofisticada que un intestino belisiano sería incapaz de completar una digestión terrícola.
No paran de sorprenderme por su tecnología avanzada.
Para observarlos sin ser visto he instalado un sistema de vigilancia completo, en la entrada de un gran centro comercial y he aparcado lo más lejos posible, hasta donde alcanza mi frecuencia de onda, con un pequeño margen de maniobra por si hay interferencias,
No te preocupes, aunque estoy cerca de multitudes de personas, vivo lo suficientemente apartado, en una zona solitaria y tranquila, totalmente mimetizado con el entorno.
Pronto comenzare la metamorfosis artificial, para poder incorporarme a la riada humana.
Lo primero será conocer el centro comercial y las costumbres humanas. Cosa imposible con mi aspecto belisiano.
¡Qué feos son los terrícolas!
Me costará mirarme a un espejo sin infartar de espanto..
El bullicio en las puertas de la tienda es enorme, aleatorio, desordenado.
Transportan sus preciadas compras en bolsas de un material desconocido, plástico se llama.
Hay que estudiarlo a fondo. Conociendo la inteligencia terrícola seguro que es un material de lo más biogradable, ecológico, natural y barato.
Creo que llevaré una muestra a Belisia para estudiarlo a fondo. Hay bolsas de gran variedad de colores y tamaños, cariño.
Todas muy feas.
Otra cosa sorprendente de este fantástico planeta son los sistemas de transporte.
Pero ya te contaré otro día, amor mio. Ahora tengo que dejarte, porque tengo muchos controles que revisar detenidamente y comenzar la metamorfosis.
Te amo, te amo, te amo te amo te amo teamo teamooooo


No hay comentarios:

Publicar un comentario